domingo, 13 de septiembre de 2009

Teotihuacán: Mapa del sistema Solar

A lo largo de 900 años, los mayas edificaron esta enorme ciudad ateniéndose estrictamente a los planes originales para dibujar un gigantesco mapa del Sistema Solar.
Ocupaba una superficie de 25 Km2 y su población era de 200.000 habitantes, con lo que era más grande que la Roma de los Césares. Su construcción debió comenzar hacia el 300 a.C. y terminó hacia el 600 d.C., cuando se habían levantado unos 2600 edificios importantes.
Lo más extraordinario desde el punto de vista arquitectónico es que durante todo ese tiempo, los constructores se atuvieron estrictamente a un único plan constructivo, unos planos que estaban fijados estrictamente desde el primer momento.
Hacia el año 650 debió sobrevenir una insurrección que tuvo como efecto una violenta destrucción de parte de la ciudad. Se desconoce el motivo de tal rebelión o si fue una invasión exterior, pero de inmediato se emprendió la reconstrucción de los edificios. Por fin, hacia el año 800, la ciudad fue abandonada excepto por algunos grupos de pobladores que terminaron emigrando o muriendo.
En la actualidad, las grandiosas construcciones no pueden dar una idea de lo que fueron en otro tiempo. La pirámide solar tiene unas dimensiones más grandiosas que la de Keops en Gizeh, pero le falta la capa de cal que cubría sus caras de mortero endurecido. Todas las pirámides y templos lucían colores exuberantes.
Hoy faltan los templos en las cumbres de las pirámides, la figura de piedra de tres metros de altura y 22.000 kg. de peso en la pirámide lunar y la recubierta de oro y plata en la solar que fue fundida por los conquistadores españoles.
Hasta 1983 se desenterraron 2.010 bloques de viviendas, dotadas de perfectas conducciones de agua y desagües. El orden de los establecimientos se establecía en función de la especialidad artesanal, entre las que destacaba la cerámica que llegaba incluso a Guatemala.
Los estudios realizados por René Millon mediante el uso de aerofotografías demuestran que la ciudad está claramente dividida en cuatro partes por el Camino de los Muertos y dos grandes calles transversales. 5.000 cuadrículas de distintos tamaños encuadraban las viviendas y los talleres, con calles que se cruzaban, siempre, en ángulo recto.
El ingeniero Hung Harleston hijo descubrió en la planificación de la ciudad una unidad de medida de 1.059 m, llamado hunab. Toda la ciudad está construida según esa medida.
Las pirámides de Quetzalcóatl, la lunar y la solar tienen 21, 42 y 63 hunab de altura, lo que da una proporción de 1:2:3. La arista de la pirámide solar equivale a la 100.000 ava parte del radio polar. Descubrió también cifras equivalentes al número pi y su función (Ludolph) y la cifra que representa la velocidad de la luz.
Troncos de pirámide y plataformas de la Ciudadela responden a los datos orbitales medios de Mercurio, Venus, la Tierra y Marte. Partiendo de la Ciudadela como centro, la posición exacta de cada uno de los planetas de nuestro Sistema Solar viene determinada por alguna construcción importante, algunos de ellos incluso fuera del perímetro de la ciudad.
Este modelo a escala del Sistema Solar incluía los accidentes naturales del paisaje, y fue fijado desde el primer momento, 300 años antes de Cristo. Nuestra civilización no descubrió Plutón hasta 1930, en que fue localizado por Clyde William Tombaugh en Arizona gracias a una búsqueda sistemática con fotografías telescópicas.
Toda la ciudad, con sus avenidas y sus edificios, está orientada con una desviación de 17 grados Este, de forma análoga a otros centros mayas, como Tula, Chichén-Itzá y Mayapán. Dicha desviación fue mantenida luego con las demarcaciones indias y hasta con las construcciones coloniales. La razón de esta desviación es la necesidad de integrar el paisaje en el modelo planetario de la ciudad, de forma que el Cerro Gordo indicara la dirección en que se representaran Neptuno y Plutón. Pero Teotihuacán estaba en ruinas antes de que empezara la construcción de las otras ciudades. ¿Cómo adoptaron el sistema de los 17 grados en lugares distantes 1000 km. en línea recta?
Se han hallado grabados en piedra en cerros y colinas distantes a veces 35 km. de la ciudad orientados en línea recta a la pirámide solar. Se supone que este tipo de marcas forman parte de un entramado que cubre toda Mesoamérica y llegan incluso al Norte de los Estados Unidos y Canadá. En Durango, situada a 720 km. de Teotihuacán por el norte se han hallado dibujos rupestres idénticos circundando la ciudad. En Wyoming, la llamada Medicine Wheel sobre la montaña de Big Horn tiene las coordenadas de Teotihuacán y está ajustada a Aldebarán, estrella de la constelación de Toro. Esa es la segunda finalidad de las marcas: están orientadas hacia las constelaciones celestes, principalmente las Pléyades.
Todo este cúmulo de conocimientos plantea una incógnita lógica: si los mayas estaban familiarizados con la existencia del sol como astro y que la tierra giraba en torno a él, ¿qué sentido tendría ofrecer sacrificios humanos al sol?
Erich Von Däniken sugiere como única respuesta lógica que los conocimientos astronómicos no pertenecían a los mayas, sino a quienes proyectaron la ciudad. Dichos seres anónimos eran adorados como dioses por los primitivos mayas, quienes fueron en realidad los constructores de la ciudad siguiendo los planes concretos e inalterados que les habían sido entregados.

Fuente: LectorNet

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